Cómo mantener una relación excelente con tu copadre
5 (100%) 1 vote

Si eres copadre por elección es posible que te hayas tomado tu tiempo para encontrar a una persona de confianza y de ideas afines para educar a tu hijo. Incluso es posible que hayáis sido buenos amigos a lo largo de los años. Si te has convertido en copadre como resultado de un divorcio o una separación, la situación es un poco diferente. Es común que las exparejas tengan sentimientos negativos entre sí.

Si eres amigo/a de tu copadre o no, mantener una buena relación con él/ella puede ser todo un reto. Un trabajo estresante, una vida ocupada, problemas personales, problemas con la familia o fatiga temporal, hay muchas razones por las cuales una buena relación puede terminar en amargura, discusiones o simplemente por la sensación de alejarse poco a poco el uno del otro.

Afortunadamente hay algunas cosas que puedes hacer para mantener la relación con tu copadre. Es importante para ti, tu copadre, tu pareja (si tienes una) y, por supuesto, tu hijo. Porque sí, el bienestar de tus hijos es tu principal prioridad, y lo que necesitan es ver que sus padres tienen una buena relación, para sentirse seguros y felices.

¡La comunicación es la clave!

No dejaremos de decirlo, una comunicación efectiva es clave para una relación exitosa. Si no vives bajo el mismo techo y compartes la custodia de tu hijo, es importante que compartas regularmente información sobre él con el otro progenitor. Te ayudará a sentirte plenamente involucrado en la vida diaria de tu hijo, incluso cuando no sea tu tiempo de visita.

Sin embargo, no limites los temas a la vida de tu hijo. Habla también sobre ti y sobre cualquier cosa que te interese. Esto mantendrá y reforzará el vínculo que tú y tu copadre habéis creado. Si tu copadre es también tu amigo, asegúrate de pasar con él tiempo de calidad con frecuencia, no os quedéis con una relación superficial.

Habla, no te pelees

Habrá un momento en el que no estaréis de acuerdo con algunas cosas, ya sea sobre la disciplina o el dormir fuera de casa. Todas las parejas están en desacuerdo en algún momento. Esto es perfectamente normal. Lo que importa es la forma cómo gestionas tus diferencias de opinión. Por tanto, antes de empezar una discusión con tu copadre porque hizo algo mal (según tú), analiza el problema con calma. Intenta comprender por qué hizo lo que hizo, y expresa tu punto de vista. No es necesario levantar la voz y, sobre todo, no te pelees delante de tu hijo.

Llega a un acuerdo cuando se trate de normas

Cada padre tiene su propia noción de lo que es ser un buen padre , y tú y tu copadre probablemente tengáis vuestras propias ideas sobre cómo educar a vuestro hijo. Sin embargo, si estás compartiendo la custodia de tu hijo, es mejor que llegues a un acuerdo sobre las normas en ambos hogares. No solo crearás un entorno estable para tu hijo, sino que también puede ser la base para menos desacuerdos en el futuro.
Por lo tanto, siéntate con tu copadre y habla sobre las normas referentes a la dieta, la disciplina, las recompensas, la hora de acostarse, las comidas, el dormir fuera de casa los días de colegio y el tiempo que pasa frente a las pantallas.

Cumple tu acuerdo escrito de coparentalidad

Puedes evitar fácilmente el enfado o el resentimiento con tu copadre simplemente cumpliendo con tu acuerdo de coparentalidad. Creado preferiblemente antes de la concepción o al menos antes del nacimiento de tu hijo (si sois coparentales por elección y no como resultado de una separación), el acuerdo de coparentalidad sirve para que tus intenciones y deseos con respecto a la educación de tu hijo queden registradas formalmente por escrito. Las cláusulas de este documento deben abordar cuestiones tales como los horarios de visita, quién es el principal responsable y las decisiones relacionadas con la educación o la espiritualidad.

Anota los horarios

Una buena organización significa tranquilidad. Determinar los horarios con antelación te evitará cualquier malentendido con respecto a futuras actividades, cumpleaños o tiempos de visita. Escribirlo no solo te ayudará a evitar algún lapsus de memoria, sino que también determinará fácilmente quién esta en lo cierto y quién no, y, por lo tanto, servirá para minimizar la falta de honestidad y las tensiones.

Intenta ver las cosas desde su perspectiva

Cuando no entiendas la reacción o el comportamiento de tu copadre, trata de ver las cosas desde su punto de vista. Hay una razón por la cual hizo o dijo lo que hizo/dijo. Podría estar pasando un período difícil en el trabajo, o haber tenido una discusión con su pareja o simplemente porque estaba cansado. Intenta entenderle. Ponerte en su lugar realmente puede ayudarte a disfrutar de una mejor relación con él o ella.

Sé flexible

Por ejemplo, tu copadre le permite a tu hijo tomar refrescos más tarde de las ocho de la noche, a pesar de que sabe que tú estás en contra. O le permite jugar a juegos de ordenador hasta las diez de la noche cuando se supone que la hora de irse a dormir los días de colegio es a las nueve. Bueno, a veces es mejor dejarlo así. Después de todo, tu copadre también quiere lo mejor para tu hijo. Antes de enfadarte, pregúntate si vale la pena discutir con tu copadre o no.

Sin embargo, si te das cuenta de que sigue ignorando vuestro acuerdo inicial y de que le permite a tu hijo tomar refrescos (por ejemplo) todos los días, entonces valora tener una conversación con él o ella, amablemente.

Reúne a la familia

Ya sea para Navidad, Nochevieja, días festivos o fines de semana, reúne regularmente a la familia: los copadres, tu hijo, sus parejas respectivas y quizás a los hijos de estas. Tu hijo estará feliz de pasar tiempo de calidad con sus dos (o más) padres.

Si últimamente no has tenido demasiado tiempo libre para hablar entre vosotros, una reunión familiar es una gran oportunidad para volver a conectar con tu copadre y ponerte al día con las últimas novedades.

Ten disponibilidad para ayudaros el uno al otro

Y un último consejo: puedes construir una buena relación con tu copadre aceptando ayudaros el uno al otro. Por ejemplo, podéis acordar hacer de canguro y estar allí para cuidar a los niños cuando el uno o el otro tengáis una actividad o una cita. Esto os ayudará a ahorrar dinero y os sentiréis bien cuando os devolváis mutuamente el favor.