Compartir custodia – ¿A qué edad empezar ?
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Hay un montón de información disponible junto con asesoramiento y guías en relación al momento adecuado para comenzar a compartir la custodia de tu niñ@. Aquí te proporcionamos una breve descripción general de los consejos para que tú y tu ex-pareja podáis tomar decisiones que contribuyan a la felicidad y seguridad de tu niñ@ aunque ya no sigáis viviendo juntos como pareja.

Desde el nacimiento hasta los 2 años

El divorcio siempre es difícil, pero cuando se tienen hijos y asuntos de custodias a veces es difícil tomar decisiones racionales sobre tus hijos y aunque es difícil para el padre que abandona el hogar marital, insistir en que un bebé pequeño se quede a dormir contigo durante las visitas puede ser un error.
Los estudios llevados a cabo en Australia muestran que los bebés pequeños a los que se les ha alejado de la casa de la mamá para las visitas nocturnas muestran signos de estrés y la Asociación Australiana para la Salud Mental en la Infancia ha publicado guías según las cuales las visitas nocturnas deberían evitarse hasta que los bebés cumplan los dos años.


A esa edad es mejor que el padre que no ostenta la custodia haga visitas breves y frecuentes para que puedan establecerse vínculos afectivos con tu niñ@ sin separarle de la madre ni del padre durante períodos prolongados de tiempo.
padre madre e hij@

De 2 a 3 años

Una vez que el niñ@ haya cumplido la edad de dos años, se le puede introducir a las estancias nocturnas. El niñ@ es todavía muy pequeño para fines de semana enteros ya que, por su edad, aún depende de la persona que le cuida la mayor parte del tiempo, sin embargo estar más tiempo con el padre con quien no vive le beneficiará.

De 3 a 5 años

Es la edad a la cual el niñ@ puede pasar más tiempo fuera de su casa y tal vez pasar el fin de semana entero con mamá o papá. Puede que aún así quieran ponerse en contacto con su casa, de modo que asegúrate de que se les permite hacer una llamada telefónica o usar Skype para comunicarse.

De 6 a 10 años

Ahora que el niñ@ es más mayor debería poder pasar semanas enteras con mamá o papá durante el verano, además de pasar fines de semana enteros con ellos. Aún así deberían mantenerse en contacto con el padre con quien no viven, preferiblemente más de una vez por semana y ambos padres deberían mostrar interés por su progreso escolar o eventos extraescolares para que el niñ@ sepa que cuenta con el apoyo de ambos padres. L@s niñ@s de hasta diez años se adaptarán a la custodia compartida mientras ésta no interfiera en su escolarización o sus amistades.

De 10 a 12 años

En esta etapa el niñ@ ya debería sentirse cómod@ pasando más que fines de semana enteros fuera de casa. También podríais ir de vacaciones juntos. La comunicación con la mamá o el papá que se queda en casa todavía puede ser importante, con lo cual asegúrate de que el niñ@ puede mantenerse en contacto. Los arreglos de custodia compartida deberían continuar ya que la implicación de ambos padres en la rutina diaria es beneficiosa para l@s niñ@s.

Adolescentes de hasta 18 años

El niñ@ ya va creciendo y haciéndose más independiente. En este momento tal vez te encuentres con la necesidad de ser más flexible con las visitas ya que el chaval querrá pasar más tiempo con sus amig@s durante el fin de semana, o tendrá que estudiar y las salidas serán más difíciles de organizar. Aun así deberías intentar mantenerte en contacto entre semana y, durante esta etapa, sería buena idea hacerlo mediante mensajes o llamadas telefónicas. Si tienes custodia compartída cuenta con que el muchach@ querrá mayor autonomía y menor dependencia.
Estar resentid@ y enojad@ provocará la ansiedad e infelicidad de su hij@, lo cual bien puede resultar en que, cuando sean lo suficientemente mayores, no quieran pasar mucho tiempo contigo para nada.
Si tú y tu ex habéis sido capaces de mantener una relación cordial durante el proceso de divorcio y en el transcurso de los años, eso beneficiará al niñ@ ya que disfrutarán de una relación cálida con ambos padres a pesar de que ya no estéis juntos. La coherencia, el amor y el cuidado es lo que ayuda a los niñ@s a crecer y convertirse en adultos seguros y felices, así que intenta crear un ambiente en el que se les dé prioridad a sus necesidades.