Los hombres, al igual que las mujeres, deben preocuparse por su salud si están intentando tener un bebé. Aquí tienes cuatro cosas que que deberías hacerte revisar antes de decidir convertirte en padre.

Conteo y calidad del esperma

En farmacias y parafarmacias puedes encontrar un test de esperma que puedes realizar en casa. El test casero te dirá cuántos espermatozoides hay en cada milímetro cúbico de tu semen. Si el conteo de espermatozoides es superior a 20 millones, significa que tu recuento de espermatozoides es normal. De todos modos, tener un conteo de espermatozoides normal no es una garantía de que seas fértil. Para saberlo con seguridad, necesitarás que un especialista en fertilidad te haga un análisis completo. Te hará pruebas de:

  • morfología de los espermatozoides (forma)
  • movilidad de los espermatozoides (movimiento)
  • concentración de los espermatozoides
  • número de espermatozoides
  • vitalidad de los espermatozoides (qué porcentaje de ellos están vivos)
  • volumen del semen

Este conjunto de pruebas te proporciona una mejor indicación de tu fertilidad y revelará cualquier problema potencial, si lo hay.

Doctor de sexo femenino con un ordenador verifica espermatozoides

Problemas en los testículos

Es posible que ya sufras algún problema en los testículos. Existen dos patologías comunes entre los hombres, a saber:

Varicocele

– Se trata de un ensanchamiento de las venas interiores del escroto, similar a las venas varicosas. Aunque no todos los varicoceles causan problemas de esperma, algunos hombres afectados sí tienen esperma de baja calidad o un conteo bajo de espermatozoides. En ocasiones no se aprecian síntomas del varicocele, por lo que podrías tenerlo sin saberlo.

Prostatitis

La prostatitis es una infección o una inflamación de la glándula prostática. Afecta a hombres de todas las edades, pero no siempre causa problemas con los espermatozoides, si bien sí en algunos casos. Puede ser tratada con antibióticos.

Enfermedades de transmisión sexual

Es una buena idea hacerse una prueba de enfermedades de transmisión sexual, ya que si las transmites a tu pareja, podrían afectar a la salud del bebé recién nacido. Algunas enfermedades de transmisión sexual no muestran síntomas en algunas personas, por lo que podrías no saber que tienes una. Entre estas enfermedades se incluyen:

Clamidia

– Muchas personas que se infectan con clamidia no saben que lo tienen. Si se transmite, puede generar problemas oculares en el recién nacido y ocasionalmente neumonía.

Gonorrea

– Es otra enfermedad de transmisión sexual que no siempre muestra síntomas. Si se transmite a la madre, la gonorrea puede aumentar el riesgo de parto prematuro o aborto involuntario. También puede causar infecciones cutáneasl y respiratorias en los bebés recién nacidos.

Cambios en el estilo de vida

Igual que las mujeres, deberías plantearte una revisión de tu estilo de vida antes de decidirte a convertirte en padre. Para que tu cuerpo esté en las mejores condiciones, debes pensar en hacer los cambios en tu estilo de vida que sean necesarios.

Come bien

– Trata de reducir en los alimentos grasos y come mucha fruta y verdura, ya que esto te dará más energía y dejarás de sentirte pesado.

Deja de fumar

– Fumar puede dañar tu esperma, reduciendo su capacidad de fertilizar los óvulos de tu pareja.

Reduce el consumo de alcohol

– El alcohol también tiene un efecto perjudicial sobre los espermatozoides. El alcohol disminuye los niveles de testosterona y afecta a la calidad de los espermatozoides.

No consumas drogas

– Afectan al conteo de espermatozoides y a su calidad, además de reducir  los niveles de testosterona. Las drogas también pueden causar disfunción eréctil.

Controla tu peso

– Si tienes sobrepeso, la calidad de tu esperma puede verse afectada, reduciendo tus posibilidades de iniciar una familia. Empieza haciendo algo de ejercicio y reduciendo las raciones de alimentos, verás que empiezas a perder peso. Estando en tu peso adecuado te sentirás más sano y tendrás más energía.
Aunque puedas estar pensando en iniciar una familia ya mismo, mejorar tu salud antes es una garantía de que tu hijo también esté sano, así que ponte en forma y después disfruta de la búsqueda del bebé.