¿Estás pensando en iniciar una familia, pero no estás seguro de si la maternidad está hecha para ti? Lee este artículo y después comprueba tus sentimientos tras la lectura.

¿Te sientes cómodo rodeado de niños?

¿Te molesta cuando insisten en contarte chistes que no son divertidos? ¿Está preparado para responder a todas sus preguntas? Los niños no desaparecen sin más cuando uno se cansa, así que tienes que ser paciente y comprensivo. Si no te sientes bien con niños a tu alrededor, tal vez deberías esperar un poco o puede que no tengas muchos amigos con hijos, así que tampoco lo sabes. Intenta pasar algo de tiempo con familiares y amigos que tengan hijos para ver cómo te sientes con ellos a tu alrededor.

¿Listo para tener hijos?

¿Estás dispuesto a pensar menos en ti?

Seamos realistas, una vida sin hijos significa poder hacer lo que quieras, cuando y como quieras. Los niños cambian esta dinámica. Tendrás que organizarte mejor, prepararte para cambios de planes y decir adiós a fiestas de toda la noche y pasar todo el día siguiente en la cama. El niño necesita cuidados incluso si te pones enfermo. ¿Estás listo para tener en cuenta a otra persona? Puedes seguir divirtiéndote, solo que centrándote más en los niños. Al fin y al cabo, todos llevamos un niño dentro, ¿verdad?

¿Estás listo para vivir con menos dinero?

No importa si eres un padre soltero, una pareja trabajadora o un ama de casa. Tu economía sufrirá un golpe cuando tengas un hijo. Aunque vuelvas a trabajar, tendrás que tener en cuenta los gastos de guardería y ese dinero extra que usabas para tus caprichos se irá en ropita de bebé. Asegúrate de que tienes dinero en el banco para cuando el bebé nazca, aprende a vivir con tu sueldo y aprende a hacer un presupuesto durante  el embarazo.

¿Tu pareja y tú estáis de acuerdo en las cosas importantes?

¿Habéis conversado sobre cómo criar a un hijo y si va a profesar vuestra religión? ¿Sobre qué tipo de escolarización queréis? ¿Crees que uno de los progenitores debería quedarse en casa los primeros años? Hay que hablar de todas estas cosas, preferiblemente antes de tener vuestros propios hijos. Así, una vez deis el paso, los dos estaréis de acuerdo y todo irá mucho mejor.

¿Cuánto tiempo estás dispuesto a pasar en casa?

Si eres un adicto al trabajo que se levanta de madrugada y vuelve de noche, no vas a recibir ningún premio de progenitor del año. Todos los niños necesitan atención y no hay nada más especial que el baño del bebé o leerle un cuento antes de dormir. No olvides que así estarás creando recuerdos que no tienen precio. Así que prepárate para reducir tu carga laboral si puedes y dedicar más tiempo a ser un papá o una mamá.

¿Puedes relajarte?

Si eres una persona ansiosa o alguien que quiere una casa inmaculada, tener un hijo puede ser un shock. Los bebés reaccionan mejor ante la calma y no se preocupan por ser ordenados. Si ves que estás a punto de perder los nervios, recuerda simplemente que todos los bebés arman líos y que tampoco es la mayor catástrofe del mundo. Para cuando quieras darte cuenta, ya estarán en la universidad y te estarás preguntando dónde se fue aquella época.
Si estás preparado para dar a un niño amor, cuidado y atención y quieres comenzar una familia, adelante. Es una dura curva de aprendizaje, pero te divertirás por el camino. Si, por el contrario, gritas nada más ver un bebé con una chocolatina, puede que sea mejor dejar la paternidad para tus amigos, o hasta que cambies de idea.