Mantener la armonía sexual mientras nos sometemos a FIV
5 (100%) 1 vote

Cuando tratas de tener un bebé mediante un tratamiento de fertilidad, el sexo se puede convertir a veces en una tarea mecánica más que un acto de placer. En esta situación, a las parejas les resulta difícil mantener una vida sexual saludable. Las relaciones sexuales se organizan de forma estricta y, dependiendo del tratamiento de fertilidad, a la pareja se le puede pedir incluso que mantenga las relaciones sexuales en un momento concreto del ciclo con el fin de aumentar sus posibilidades de embarazo.

Estos calendarios y normas rigurosas pueden suponer un impacto negativo en la vida amorosa de la pareja. Además, cuando el tratar de concebir se convierte en una obsesión, el sexo pasa a ser los medios justificados por un fin más que una fuente de placer. La sensualidad y la espontaneidad, así como el deseo sexual, se pueden olvidar fácilmente o bien pasar a segundo plano.

A veces, el empeño en concebir puede durar varios años, lo que plantea el interrogante sobre cómo mantener la armonía sexual dentro de la pareja durante todo este tiempo.

¿Por qué el deseo sexual disminuye durante el tratamiento de fertilidad?

La falta de deseo sexual es común durante los tratamientos de fertilidad y especialmente durante la FIV. Afecta tanto a parejas heterosexuales como a parejas del mismo sexo. Sin embargo, esto no es algo que preocupe a todo el mundo. De hecho, hay muchas parejas que no notan cambio alguno en su nivel de deseo sexual.

No obstante, para quien haya estado tratando de tener un bebé durante dos, tres, cuatro o más años, y se haya visto obligado a enfrentarse a varios intentos fallidos, puede ser muy desmoralizante. Y el deseo sexual se ve impactado de forma directa por esos sentimientos negativos.

No poder tener un bebé, así como la necesidad de depender de un tratamiento de fertilidad, puede ser motivo de vergüenza y tristeza para muchas parejas. Ser estéril a menudo es una circunstancia difícil de aceptar. Podría traer consigo sentimientos de impotencia, depresión y otras emociones como estrés. Además, las mujeres a veces tienden a sentirse incómodas con sus cuerpos. No es raro ganar peso durante la FIV. A los hombres puede parecerles que no son lo suficientemente viriles, tanto si se requiere esperma donado como si no.

La elevada dosis de hormonas empleada en la estimulación de la producción de óvulos también puede afectar al humor de la mujer así como ocasionarle dolor, fatiga y molestias. Todas las visitas médicas, así como el recuerdo de la ecografía transvaginal que tuvo lugar durante el día, pueden ser traumatizantes también y disminuir la libido.

Además, como se ha dicho anteriormente, algunos tratamientos de fertilidad requieren sesiones de coito organizadas y planeadas con antelación en ciertos momentos del ciclo con el fin de mejorar la probabilidad de concepción dependiendo de la ovulación. Este régimen riguroso conduce a la falta de espontaneidad, que a su vez puede afectar al deseo sexual.

Tras intentar conseguir el embarazo sin éxito durante mucho tiempo el sexo se convierte en una tarea estricta, forzada y mecánica. Hacer el amor deja de ser divertido y espontáneo para pasar a ser un mero medio justificado por un fin o un proceso.

¿Cómo asociar de nuevo el sexo con el placer?

Por suerte, hay soluciones para esta falta de deseo. Aceptar que es una reacción perfectamente normal durante un tratamiento de fertilidad y para tratar de concebir es el primer paso.

La terapia sexual y el hablar del tema pueden ayudar a las parejas a enfrentarse a su falta de interés y deseo. La consulta con un especialista es una forma estupenda de redescubrir la armonía sexual mientras nos sometemos a la fertilización in vitro u otro tratamiento de fertilidad.

Tratar de que no se nos suba a la cabeza y no pensar demasiado en la concepción mientras volvemos a centrarnos en el placer ayudará a mujeres y hombres a sentirse mejor con sus mentes y cuerpos. De hecho, se conoce que el estrés disminuye la probabilidad de concepción de la pareja. Aprender a relajarse puede ayudar a las mujeres a quedarse embarazadas y, a su vez, les permite reavivar su deseo sexual y poner fin a su falta de libido.